16 abril 2016

YO COMO CARNE


La carne hoy en día está perdiendo su atractivo gracias a mil y un artículos sobre la moral, el vegetarianismo y la salud. 
Hemos pasado de no entender la alimentación sin consumir  carne a diario a tratarla como tabú en nuestras mesas. Hemos pasado de la dieta Dukan,  la locura de como perder peso de forma mágica, a demonizar los chuletones y el cordero. 

Encontrando la medida poseo en mi saber muchas recetas sin carne riquísimas pero confieso que disfruto mucho con la carne roja y blanca. Soy carnívora.
La carne blanca entra en mi cocina unas dos o tres veces a la semana. Pollo, pavo o codorniz. Son carnes con menos grasa saturada y acumulan menos tóxicos.  La carne roja, ternera o cordero la limito mucho más, a una o dos veces al mes.  Pero me encanta disfrutar de un buen lechazo o un chuletón de buey como al que más. El toro, la avestruz y el caballo también son consideradas como carnes poco manipuladas. Del cerdo fresco me gustan las partes del lomo y las costillas, evitando la grasa.   Me gusta acompañar la carne de alguna patata frita pero más bien de adorno porque reparto el plato de manera que abunde lo verde en forma de vegetales o ensalada, la digestión así es menos dura y eligiendo vino siempre el tinto aprovechando su sabor, sus cualidades digestivas y antioxidantes.
A poder elegir conviene que el animal que consumamos sea cuanto menos manipulado por la industria y cuanto más pequeño mejor.


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